Epidemias y pandemias

De catástrofes naturales a epidemias y pandemias

A pesar de todo, Azagra, como otros muchos municipios navarros y españoles, contempló impotente cómo se extendía la epidemia.

Desgraciadamente, Azagra ha sido un pueblo pródigo en catástrofes naturales, epidemias y pandemias. A las provocadas por sus peligros tradicionales –la Peña, por el permanente riesgo de desprendimientos, y el Ebro, por sus frecuentes avenidas–, hubo que añadir durante el siglo XIX las diversas epidemias, que afectaron a muchas zonas de España y también, en consecuencia, a nuestra localidad.

Aún tenían muy presente los mayores del lugar la desgraciada epidemia de cólera y viruela acaecida durante la segunda mitad de 1855 y todavía no habían superado los azagreses las terribles consecuencias de la caída de la Peña en la madrugada del 21 de julio de 1874 –que produjo 91 víctimas mortales–, cuando, en el verano de 1885, debieron afrontar una nueva epidemia de cólera. La verdad es que en esta ocasión la Junta Local de Sanidad, presidida por el médico D. Antonio Vieta, analizó muy seriamente la situación y adoptó una serie de medidas para abordar el problema, entre las que se pueden destacar las siguientes: alejar a los animales domésticos fuera de la población, extremar las medidas higiénicas en el interior de las viviendas y en las vías públicas, cuidar la cocción de los alimentos y la selección de las bebidas, arreglar el Hospital municipal, utilizar el fortín de la Barca como lazareto para aislar a los posibles contagiados y habilitar un hospital provisional cerca del citado fortín…

Epidemias y pandemias Covid19

A pesar de todo, Azagra, como otros muchos municipios navarros y españoles, contempló impotente cómo se extendía la epidemia, que alcanzó su punto álgido entre los días 15 de agosto y 19 de septiembre. En el espacio de poco más de un mes, cincuenta y cuatro azagreses de todas las edades murieron a causa de esa letal enfermedad, habiendo días especialmente aciagos como los del 18, 19 y 23 de agosto.

Seguramente, la experiencia tan especial que nos toca vivir este año 2020, con motivo de la pandemia del COVID-19, nos haga comprender mejor a aquellos hombres y mujeres que tuvieron que afrontar, en condiciones mucho más precarias que las nuestras, la epidemia de cólera de 1885.

Texto ©Luis Sola Gutiérrez | Ilustración ©Marina Muñoz